viernes, 20 de abril de 2007

Cien campos

Como si de una lanza de fuego fuera... como si del hielo antártico su empuñadura... así son tus miradas directoras, así son tus miradas asesinas... me muero por ti no cabe duda... y tan seguro de ello, que me fascina; que aun no sepas nada, aun nada vida mía, que aun no quieras saber, alma perdida...

De estos lustros arduos de camino, no saquemos dafnes y sigfridos, es de sin clemencia vespertina este dolor ardiente este delirio...

Te quiero, a todas luces saben las piedras... tan aburridas ellas de prosa y saliva... perdida, mi mirada en campos, entre ladrillos...; perdida mi idea, de estar contigo... estoy aquí a tus pies, postrado y tu miras arriba, no ves, o mejor no quieres ver, a éste, tu siervo; muerto de envidia, de celos, de tantas pulidas formas de vida no nuestra...; tan calado estoy de tu lluvia de olvido, que te deseo más, incluso si vivo...

Las muestras jactantes de tanta lujuria, de muertes y vidas; de tonterías, hace de cada día, uno... no más que uno; de un sinfín de segundos, llenos de nidos; nidos de aves, de aves canoras... que volando ellas, que trinan a un tiempo... para hacer mirar, en todo tiempo...; allá arriba, allá... donde tienen todas ellas, su libertad...

...donde se almacena el amor...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

:)

Anónimo dijo...

Siempre se puede hacer mejor... menos en tu caso :_

p.d: hola de nuevo.