...como en el fondo es un espíritu inquieto, decidió volver no sin antes dar una vueltecita y ver mundo; así que sin pensárselo dos veces, se fue saltando saltando hasta la montaña.

Después de un ratito saltando y corriendo y pasando un poquito de calor, llega arriba y se encuentra con una cabra...
- ¿Cómo te llamas? - dijo la rana Juana.
- Pepita, pero... ¿qué haces tu tan arribita...?
- He venido por curiosidad para ver el paisaje, antes de volver a mi charquita, con mis amiguitos que es donde está mi casita.
Que bonito todo lo que veían, y que altoooo... pero más alto aún, un Azor oteaba y Pepita le dijo a Juana:
- Corre vente, que como el Azor Felipe te encuentre, serás parte de su cena...

Juana se fue con Pepita y jugaron y cenaron cosas ricas y durmieron en su casita; al día siguiente pepita acompañó a Juana hasta el acantilado y se despidieron, ¡Qué tristes las despedidas! después de haber jugado y comido muchas chuches juntas, pero Pepita le dijo a Juana:
- Me pasaré por tu charquita.
Y Juana siguió su camino.
Llegando ya a la charquita, Juana de sopetón, se encontró con un ratón; corría el pobrecito temeroso, moviendo su hociquito... Juana le dijo:

- ¿Dónde vas tan rapidito? y ¿Cómo te llamas?
- Soy el ratoncito Paquito y corro para recoger comida para el verano, ya que no queda casi ningún grano y lo voy a padecer.
Era un ratoncito lindo, con bigotes puntiagudos, orejitas redonditas un rabito pelón... el pelo gris y esponjoso como el algodón y unas manitas resueltas, a recoger sin miramiento cualquier grano suculento...
- Vente Paquito lindo que en mi charca si me acuerdo hay muchísimo grano suelto y no vas a molestar a ninguno de mis amigos...

Sin pensárselo dos veces volvieron los dos juntitos y celebraron con los demás un encuentro muy bonito.
